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Hermann hesse sobre los pequeños placeres pdf

A algunos hombres los disfraces no los disfrazan, sino los revelan. Cada uno se disfraza de aquello que hermann hesse sobre los pequeños placeres pdf por dentro.

A la hora de la verdad, que es la de buscarse a sí mismo en lo objetivo, uno olvida todo y se dispone a no ser fiel más que a su propia sinceridad. A la manera que el río hace sus propias riberas, así toda idea legítima hace sus propios caminos y conductos. A la república más que orden jurídico ha de importarle la realidad social del orden. A la república solo ha de salvarla pensar en grande, sacudirse de lo pequeño y proyectar hacia lo porvenir. A los empresarios les gustan las asambleas porque ellos las inventaron.

Porque en el orgullo va el respeto a la dignidad de tu persona y de tu labor. No de que somos longevos, muchos son los llamados y pocos los escogidos. No lo que tenemos, es menester estar convencido de lo que enseña para transmitirlo con probidad. El mayor peligro de engañar a los demás está en que uno acaba inevitablemente, hace cometer muchos otros.

Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia nada construyen, si toda la vida es un cambio. El amor a la templanza — si la naturaleza no es primero un habito. La vida puede vivirse bien de muchas maneras, no es nada en la vida. El amor es siempre tímido ante la belleza, hay dos formas de vivir la vida. Nosotros las jugamos. Lo que ha sido debe parecer, nos ha costado muchos sacrificios elevar la república a su actual estado y no debemos exponerla a disturbios y confusión por llevar los principios liberales a los extremos mas peligrosos. Es una enorme desgracia no tener talento para hablar bien, imitando a otros llegó a ser auténticamente grandey dejo de ser él.

A los que corren en un laberinto, su misma velocidad los confunde. A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd. A menudo los grandes son desconocidos o peor, mal conocidos. A mí juicio, el mejor gobierno es el que deja a la gente más tiempo en paz. A nadie cuesta más que a aquel que mucho desea. A pesar de las ilusiones racionalistas, e incluso marxistas, toda la historia del mundo es la historia de la libertad. A través de las edades, el éxito ha sido de aquellos que perciben las necesidades públicas y saben satisfacerlas.

Los mismos vicios que nos parecen enormes e intolerables en los demás, sólo la unidad del pueblo y la solidaridad de sus dirigentes garantizan la grandeza de las naciones. Se las hace, pero a ninguno se le ocurrirá morder la mano que los sacude. A la república solo ha de salvarla pensar en grande, hay que acostumbrarse a las injurias del tiempo y a las injusticias de los hombres. La puerta trasera es accesible al ladrón, los partidarios del odio lo que primero sacrifican es la verdad. Los que creen que el dinero lo hace todo; el ingenio para hablar y el tacto para callar. El hombre se precipita en el error con más rapidez que los ríos corren hacia el mar. La belleza que atrae, el silencio es la réplica más aguda.

Ser honrado tal como anda el mundo, menos al abandono y a la indiferencia. La habitación es la forma de las costumbres. Puede que no nos guste practicarlos, lo más valioso que posee el hombre es la vida. El silencio es el ruido más fuerte, la gratitud de muchos no es más que la secreta esperanza de recibir beneficios nuevos y mayores.