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Los libertinos barrocos pdf

Adán y Eva de Alberto Durero. De un mundo cultural muy distinto los libertinos barrocos pdf de Durero, uno de los Bronces de Benín del Museo del Louvre.

Puede fecharse entre 1450 y 1550. La Edad Moderna es el tercero de los periodos históricos en los que se divide convencionalmente la historia universal, comprendido entre el siglo XV y el XVIII. La disciplina historiográfica que la estudia se denomina Historia Moderna, y sus historiadores, “modernistas”. El derecho y el concepto del hombre en sociedad. Por eso, deben tomarse todas estas fechas con un criterio más bien pedagógico. La edad moderna transcurre más o menos desde mediados del siglo XV a finales del siglo XVIII.

Thomas Gainsborough ante su campo de trigo. La revolución agrícola ya se estaba produciendo, y la industrial la sigue. Pocos hechos cambiaron tanto la historia del mundo como la llegada de los españoles a América y la posterior Conquista y la “apertura” de las rutas oceánicas que castellanos y portugueses lograron en los años en torno a 1500. Las convulsiones políticas y militares son asimismo espectaculares. Imperio songhay, que entra en la órbita del islam y decaerá en el período siguiente. Escultura azteca que representa a un hombre portando el fruto del cacao.

Don Quijote carga contra el rebaño de ovejas. La pimienta, objeto de lujo en la Edad Media, provocó la codicia comercial que empujó a la búsqueda de las rutas hacia las Islas de las Especias. Carlo Cipolla, en Allegro ma non tropo, desarrolló en clave irónica una interpretación de la Historia moderna basada en ello. Jenner se obtiene el primer recurso para el tratamiento de epidemias. En 1531, al abrirse la nueva Bolsa de Amberes, una inscripción advertía que era in usum negotiatorum cuiuscumque nationis ac linguae: para uso de los hombres de negocios de cualquier nación y lengua. El elemento consustancial de Edad Moderna, especialmente en Europa, es la presencia de una ideología transformadora, paulatina, incluso dubitativa, pero decisiva, de las estructuras económicas, sociales, políticas e ideológicas propias de la Edad Media.

Fachada de la basílica de San Pedro, Roma. La inscripción del friso es curiosa: se hizo en honor del Príncipe de los Apóstoles, Paolo Borghese, Romano Pontífice Máximo. Año 1612, séptimo de su pontificado. Los Síndicos del Gremio de los Pañeros, Rembrandt, 1662. La burguesía holandesa, tras la Revuelta de Flandes, se ha convertido por primera vez en la historia en la clase dominante a cuyos intereses sirve un estado de dimensiones nacionales. Mientras en Europa se desarrollaba este conflicto secular, la totalidad del mundo, conscientemente o no, fue afectada por la expansión europea. También puede verse a la burguesía como un aliado del absolutismo, o como un agregado social sin verdadera conciencia de clase, cuyos individuos prefieren la “traición” que les permite el ennoblecimiento por compra o matrimonio, sobre todo cuando la ideología dominante persigue el lucro y santifica la renta de la tierra.

Su papel como agente revolucionario había ocasionado las revueltas populares urbanas de la Edad Media, y continuará vivo pero errático en las de la Edad Moderna, algunas teñidas de ideología religiosa, otras de revuelta antifiscal o incluso de motines de subsistencia. En otros continentes, la caracterización social de una clase definida por su actividad urbana, su identificación con el capital y la condición de no privilegiada, es mucho más problemática. América fue, desde el comienzo de su colonización, una tierra de promisión donde se hacían experiencias de ingeniería social. Fuera de Inglaterra y Holanda, en el siglo XVII, la burguesía tenía un poder económico relativo, y ningún poder político. No sería propio decir que llegó a sus manos ni siquiera cuando reyes como Luis XIV empezaron a llamar a burgueses como ministros de estado, en vez de la vieja aristocracia. Los soldados que le sirven de guardia son los jenízaros. La familia de Felipe V, de Louis-Michel van Loo, nos recibe en estudiada pose en un ambiente barroco.

La imagen sirvió como comunicación familiar con los Borbón de Francia. El emperador chino Kangxi, cuyo reinado, de 1662 a 1722 fue comparable en duración al de Luis XIV de Francia, aunque indiscutiblemente, China era mucho más poderosa y extensa. La existencia de las potencias europeas ya no podía ser ignorada, y se vio forzado a mantener un equilibrio fronterizo con Rusia en Asia Central y a frustrar las pretensiones proselitistas del papado. En Europa Occidental, desde finales de la Edad Media algunas monarquías tendieron a la formación de lo podría denominarse como estados nacionales, en espacios geográficamente definidos y con mercados unificados y con una dimensión adecuada como para la modernización económica. Las monarquías autoritarias intentaron anular toda posible oposición. En lo externo, los imperios europeos buscaron ampliar sus dominios territoriales.